domingo 21 septiembre, 2008
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La Cueca, Baile Nacional

La Cueca, Baile Nacional

Es hija o nieta de la zamacueca, danza que bailaron nuestros antepasados. Por lo que respecta a su origen no hay informaciones precisas ni fidedignas que nos permitan sentar una premisa determinada. Sin embargo, personalmente, creemos que la cueca chilena tuvo su origen en el fandango español. Esta es la versión que nos parece más lógica. Sin embargo existen muchas otras y esto se debe a que el baile nació en una época de oscuridad musical. Hay quienes sostienen que el baile tuvo en sus comienzos influencia negra que le habrían dado los africanos que se mercaban en tiempos de la Colonia.

Sea como fuere, lo cierto es que la cueca es el órgano máximo del lirismo popular y en ella el pueblo entrega su alegría y su tristeza, sus triunfos y sus derrotas.
La folklorista y profesora Gabriela Ramos nos entregó la letra de una cueca antañosa que conserva en sus archivos y en la cual se vuelca el fervor patrio de otros días:

El dieciocho de septiembre
de mil ochocientos diez,
proclama la independencia
todo Santiago de pie.

En medio de la plaza
los tres Carrera
declaran a la patria
con sus banderas,
con sus banderas sí….

En gran desfile
el pueblo de Santiago.
¡Y viva Chile!
Arriba los Carrera
con sus banderas…

Gabriela Ramos guarda como preciados tesoros cuacas dedicadas o inspiradas en el 21 de mayo, en la revolución del 91 y en otras gestas de la historia patria.

La cueca es un baile viril, decisivo y voluntarioso. El huaso, el varón que lo baila, avanza con valentía. La compañera debe ser coqueta y saber a la vez defenderse de la conquista fácil que pretende y busca el macho.

Para muchos estudiosos – nos dice Gabriela Ramos – la cueca es un pequeño poema o si se quiere un pequeño drama que simboliza una pasión amorosa desde su principio hasta su desenlace.

Por esto, los que miran y animan la danza con palmoteo y huifas irrumpen en frases como éstas: “¡Cómetela, perro!”…”¡Llévatela al cerro!”…”¡No te la llevís!”…”¡Te rompo el refajo de arriba hasta abajo!”…Y siguen los gritos de acuerdo al instante, al pueblo y al ambiente en que se baila.

La cueca triunfa en los salones y donde se encienda la alegría; pero donde alcanza su máxima expresión es en las ramadas durante los grandes días patrios y en las fiestas campesinas como la trilla, el rodeo y la vendimia.


El símbolo más puro de nuestra identidad

El 18 de septiembre de 1979, el decreto N° 23 publicado en el Diario Oficial, promulgó la cueca como baile nacional. Entre otros argumentos se destacó que dentro de la variada gama de danzas folclóricas chilenas, era esta la de mayor nivel de difusión y de más profunda significación histórica.

Existen distintas teorías respecto de su origen y de su llegada a Chile, sin embargo se ha logrado llegar a consenso en cuanto a su relación con la zamacueca y sus antecedentes arábigo-andaluces. Su presencia puede ser reconocida a lo largo de todo el territorio nacional, variando la forma coreográfica y musical según la zona geográfica en que se interprete, pero siempre conservando un patrón común que la hace ser un baile único y diferenciado. Asimismo, ha tenido dos funciones predominantes: en primer lugar, el entretenimiento, bailándose en fondas y fiestas con gran algarabía; en segundo lugar, la función documental, en la medida en que actúa como transmisora de la tradición oral en la voz de cantores populares.

En el aspecto estrictamente musical, posee un esquema formal unitario, con una sección repetida que termina formando un fragmento musical de 52 compases, al que se le llama pie. Su duración bordea el minuto veinte segundos. Generalmente se bailan tres pies de cueca.

Su estructura lírica está compuesta por dos estrofas y un remate, con rima en los versos pares. La primera estrofa es una cuarteta, compuesta por cuatro versos de ocho sílabas. La segunda es una seguidilla de siete versos que alternan entre siete y cinco sílabas; el cuarto verso se repite con el agregado de las exclamaciones “sí” o “ay sí” y se conoce como “verso guacho”. La rima de la seguidilla debe ser, siempre, consonante. Al momento del canto, la cueca finaliza con dos versos de siete y cinco sílabas respectivamente, con rima consonante, que se conocen como pareado, cerrojo o remate.

El contenido temático es variado y sumamente rico en términos poéticos. Sus letras son románticas, costumbristas y, desde fines de la década del cincuenta, relacionadas a los bajos fondos de las grandes urbes, estilo conocido como cueca brava o chora.

Si bien originalmente se interpretaba preferentemente en salones, chinganas o quintas de recreo, a medida que pasó el tiempo se hizo música frecuente en restaurantes, salones de evento y ceremonias oficiales. Durante el siglo XX, incluso, ocupó cierta importancia en los medios de comunicación masivos a través de la interpretación en conjuntos de música típica, identificándose así con la estilizada figura artística del huaso.

A lo largo de la historia, la cueca ha sufrido varias transformaciones. Hacia mediados del siglo XX surgió la cueca larga. En distintas zonas del país se habla de la cueca nortina, cueca chilota o la cueca brava. Por otra parte, a fines del siglo XX se interpretó cueca en el canal juvenil de música MTV, etc. Sin embargo, su vigencia es relativa. Durante el siglo XX ha entrado en declinación hasta nuestros días, restringiéndose a instancias de exaltación de los valores nacionales, como las Fiestas Patrias, desfiles o ceremonias oficiales. A pesar de ello, y como afirmaba Pablo Garrido en 1943, la cueca sigue siendo “el símbolo más puro de nuestra identidad”.


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Autor/Fuente
www.memoriachilena.cl http://www.memoriachilena.cl
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