sábado 26 abril, 2008
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Jorge González Bastías, Poeta Maúcho

Jorge González Bastías, Poeta Maúcho


Jorge Arturo González Bastías, hijo de Abdón González Rojas y de Elinia Bastías Cáceres, nació el 21 de mayo de 1879 en la aldea Nirivilo, en la antigua provincia de Maule.

Sus estudios básicos los realizó en el Liceo de Talca y los secundarios en el Instituto Nacional de Santiago. Su producción literaria comenzó en una revista regional donde publicó sus primeros versos. Sin embargo, la publicación de su primer libro no se concretó sino hasta 1911, cuando se dio a conocer Misas de primavera.

Perteneció a la Generación del 900, junto con Diego Dublé Urrutia, Manuel Magallanes Moure, Pedro Prado, Carlos Pezoa Véliz, Ernesto Montenegro, Víctor Domingo Silva y Carlos Mondaca.

Se desempeño como reportero en el diario El Imparcial de Santiago, dirigido por Miguel Gargari, y en La Libertad de Talca. También publicó en Pluma y Lápiz -dirigida por Marcial Cabrera Guerra- estrofas de “En la aldea”, “Horas lentas”, “Umbras” y “Últimos besos”.

La temática de su obra se relaciona con el paisaje de la Región del Maule, con el cual el poeta se identifica. Se trata de versos inundados de nostalgia y melancolía. Así, por ejemplo, Misas de Primavera, obra construida sobre la base del influjo posmodernista, revela al poeta centrado en los años de infancia y adolescencia transcurridos en el campo. Por su parte, El poema de las tierras pobres está atravesado por el dolor y la tristeza, siendo versos que ya se han librado del influjo parnasiano y modernista que se podía percibir en Misas de Primavera, y presentando un hablante lírico que ha asumido la defensa de los humildes y los perseguidos; se trata, entonces, de una protesta que busca aliviar el dolor colectivo. Vera rústica, es un conjunto de poemas íntimos que reflexionan sobre la fugacidad de la vida.

Del venero nativo incluye versos de diversas temáticas. Los hay aquellos que narran leyendas, aquellos que aconsejan al minero crédulo y también aquellos en los que surge la preocupación por lo trascendente y por el destino humano.

Su labor extraliteraria se dividió entre la agricultura y la política; la primera la desarrolló en el fundo de su madre en la localidad de Infiernillo; en tanto que la segunda, lo llevó a desempeñarse como regidor y alcalde de Nirivilo durante varios períodos. Desde este cargo, y convencido de que es la pobreza la que genera la delincuencia, se empeño en mejorar caminos, abrir escuelas y establecer retenes de policía.

Falleció el 22 de noviembre de 1950 y el 27 de mayo de 1958, la estación de Infiernillo recibió el nombre de Poeta González Bastías. En 1970, la Universidad Católica de Talca le rindió un homenaje, publicando una colección de poemas y fotos, cuya edición estuvo al cuidado de Carlos René Correa.

Fuente: www.memoriachilena.cl

El POEMA DE LAS TIERRAS POBRES

1
Sutil y extrañamente
Tengo el ánimo herido,
Como si los dolores de otros hombres
En mí se hubieran recogido.
La montaña que baja
A bañarse en el río
Muestra un cansancio tan humano,
Que pone en el espíritu
un estremecimiento…

Un estremecimiento
que solamente es el recuerdo vivo
de las viejas leyendas de la sierra
de los cantos del río
de una paz, hoy extinta en los senderos,
de una miseria nueva que ha venido.

Un estremecimiento,
Dolor de otros espíritus,
Que flota en la montaña
Y anda por los caminos…
No tiene voz,
Y se oye
En los breñales su alarido.

2
Y es un grito profundo
Que se extiende a lo lejos,
Que se oculta en las piedras
Y tiembla en los esteros.

Una miseria nueva
Prendió en las hondonadas y en los cerros,
Arrasó los sembrados,
Y en los rebaños y en los huertos.

El pobre se hizo miserable,
El miserable, bandolero!

Hay espanto en los ojos
De los niños labriegos
Que oyen a media noche
Clamores homicidas en el viento.

Hay espanto en los ojos de las madres
Que ya no arrullan con su canto el sueño
Del hijo, atormentadas
Por la vida sin término.

Hay espanto en los árboles
Que ya no sienten el afecto
de aquellas manos buenas que les deban
el agua en cántaros morenos.

3
-Señor! En este campo
Mío yo trabajaba.
Tenía veinte ovejas que eran mías,
Y alegre paz en esta casa.

Mira, señor, lo que hay ahora!
No queda nada, nada;
Ni fuerzas en mis brazos torpes,
Incapaces de una venganza.

No sabe de piedad el hombre
Que con su lenta infamia
Secó la tierra. Torva pesadilla
Me parece la vida. No hay palabras
Que digan esta obscura
Miseria derramada.

Mira la pobre casa en ruinas.
Mira la esposa antes amada.
Mira los hijos engendrados
Por el amor en sus entrañas,
Andrajos en que no se puede
Formar una conciencia humana!

4
La queja sube al cielo
en el vaho doliente de la tierra,
En el aroma tenue de las flores,
En las tristes pupilas que se ausentan…

Ah, las tristes pupilas
que ni lloran ni ruegan,
que miran fijamente el alto círculo
lejano de los pájaros de presa!

Ellas vieron la santa
Paz del hogar. Recuerdan
El huerto en flor, la fruta sazonada,
El blancor puro de la oveja,
La leche pura, aún no cuajada…

Y la miseria, la miseria nueva…

Y la tierra es la misma
Bajo el temblor unánime
Del sol y las estrellas.
La tarde viene henchida de fragancias
Marinas y la tarde aún es bella.

Sólo que esa hermosura
A la casa no entra,
Porque sin alegría
No hay corazones que la sientan.

5
Pasa el viento, pasa.
Lleva los rumores
Del árbol y el pájaro…

Nuestra tierra pobre
No ofrece alegría
Para unas canciones.
Sólo ofrece un brillo
De agresivos cobres
Tal empuñadura
De un puñal deforme.

Pasa el viento, pasan
Pájaros y flores.

-Ochenta y cuatro años
Viví en estos bosques,
Y no ha sido el tiempo
Lo que tiene torpes
Mis brazos…mis brazos,
Sierpes de los robles!

Negro, negro día.
El rostro de bronce
Del juez me seguía.
Día como noche.

Tanto crimen, tantas
Mezquinas pasiones;
Tanta, tanta pena
Sin que nadie llore!

En un calabozo
Húmedo tendióme
De modo que siempre
Estuviera inmóvil.

Sufría en la tierra
Mik costado inmóvil
Más que por los hierros
Por estar inmóvil.
Se llagó mi carne
Inmóvil, inmóvil…
Perdí la conciencia
Y fui sombra inmóvil…

Pasa el viento, pasan
Pájaros y flores.


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Autor/Fuente
MiDulcePatria - Jorge González Bastías Extraído de González Bastías, Jorge, 1879-1950, El poema de las tierras pobres.
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