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Creer
o no creer, esa es la cuestión.
La Religión es el tema presentado en esta edición.
"La
iglesia y el Estado están separados hace bastante
tiempo, y no es pertinente que se quieran manejar temas
que pertenecen a una sociedad y a quién la administra,
es ( el Estado ) por una instutución religiosa,
cualquiera que sea ella.".
Se
viven tiempos difíciles para la fé. La
vocación sacerdotal esta más baja que
nunca, las personas dejan las iglesias o más
bien dejan la católica para emigrar a otra que
les pueda dar respuestas mas certeras.
La Religión es un medio importante para subsistir,
por medio de la fé nos convencemos que nuestro
paso por la vida no fue en vano. Para ello nos esforzamos
día a día para hacerlo mejor.
Quizás
sea así, por que
no.
La iglesia católica es la corporación
del alma que mas adeptos tiene en Chile (en el censo
2002, el 70% se reconoció católico), y
es la que en la sociedad occidental tiene mayor convocatoria.
¿Pero es ella dueña de una doctrina abierta?,
creo que no. El vaticano y sus embajadas del mundo han
cerrado el paso a temas contingentes que sólo
se pueden imponer por la fuerza de los tiempos.
Los estudiantes de colegios católicos ( quien
escribe es uno de ellos ) se dividen en los que odian
a los curas o monjas de los que creen que la disciplina
impuesta los ha marcado favorablemente. Éste
es es el tema central en la convivencia de religión
y sociedad, la injerencia que en cada persona tiene
las directrices de la iglesia y que además afectan
a la sociedad completa.
La iglesia y el Estado están separados hace bastante
tiempo, y no es pertinente que se quieran manejar temas
que pertenecen a una sociedad y a quién la administra,
es ( el Estado ) por una instutución religiosa,
cualquiera que sea ella.
La idea de aquellos religiosos o de sus instituciones
de prohibir o quierer manejar temas sensibles de la
sociedad, es un reflejo de la distorsión de las
estructuras religiosas. En tiempos remotos quizas cumplieron
un papel no sólo evangelizador sino que formador
de deber social, pero hoy con tanta información
y obviamemente con niveles infinitamente mayores de
albedrío, conciencia y educación que en
aquellos lejanas épocas se convierte en algo
ridículo.
La postura de omnipresencia es negar que exista una
conciencia laica. Existen muchos individuos que no son
creyentes, o son creyentes pero no coinciden con la
iglesia (no practican) que tienen una gran conciencia
del prójimo, del bien y el mal, pero no por influencia
religiosa, sino que por naturaleza.
Es opción de cada uno, preferir la ideología
o religión que le plazca, pero no intervenir
epostular que la tierra es redonda.
No nos ceguemos en visualizar mas allá de nuestra
vista, ésto no es cosa de imaginación,
sino de materia gris.
Dulce
Patria
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