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La
historia de Chile esta profundamente marcada por
la figura de este singular valdiviano, quien a
través de sus escritos en la Aurora de
Chile difundió las ideas independentistas
y los principios en los que debería fundarse
la nueva nación.
El
20 de julio de 1769, nace Camilo Henríquez
González, hijo de un matrimonio regularmente
acomodado de Valdivia y formado por Félix
Henríquez y Rosa González. Su familia
estaba compuesta por 3 hermanos, de los cuales
uno muere siendo un niño, en tanto que
José Manuel, Subteniente de Artillería,
fallece producto de un balazo recibido en las
trincheras de la Plaza de Rancagua en octubre
de 1814.
desde
muy niño mostró inclinación
al estudio, y un carácter meditabundo y
melancólico, que sus padres tomaron por
signo de vocación religiosa , es por ello
que a los 9 años es enviado a Santiago
para que estudie en el colegio Carolíno.
En 1784 cuando tenía quince años,
un tío materno religioso de la orden de
San Camilo, llamada de la Buena Muerte , logró
que fuera enviado a Lima, decisión en la
que tuvo importante influencia don José
María Verdugo, hermano natural de la madre
de los Carreras, que estaba radicado en la cuidad
de los virreyes. El joven encontró en el
convento la paz, la tranquilidad y el sosiego
necesarios para satisfacer sus ansias de saber
. En este período es instruido por Fray
Ignacio Pinuer, de quien aprende gramática
latina, sicología y lógica.
La etapa que comienza entre 1796 y 1809, esta
plasmada por diferencias históricas, las
cuales se deben a la cantidad de procesamientos
a las que se enfrento Camilo Henríquez
con el Tribunal de la Santa Inquisición
, sin embrago todos coinciden que las razones
de los procesamientos se debieron por tener libros
prohibidos y consagrarse a la lectura de filósofos
franceses.
En 1811 regresa a Chile, su reinserción
política se ve iniciada el 6 de enero,
cuando comienza a circular el manuscrito Proclama
de Quirino Lemáchez , documento de su autoría,
a través del cual insta a votar por hombres
capaces de luchar por las ideas independistas
en las elecciones por la formación de un
Congreso Nacional. La proclama fue publicada en
El Español, de Londres, y en la Gaceta
de Buenos Aires, Argentina. Luego el 4 de julio,
se constituye el primer Congreso Nacional, donde
participa como diputado suplente por Puchacay.
A instancias de la inauguración del congreso,
fray Camilo pronuncia un sermón que quedo
en parte registrado en las actas del de las secciones
de los cuerpos legislativos. El primero de abril
de ese mismo año, participa en la sofocación
del "Motín de Figueroa". En noviembre
en el Congreso, promueve un plan de estudios,
cuyo fin era organizar la enseñanza pública,
el cual es reconocido como la idea inicial de
la creación del Instituto Nacional.
El 16 de enero de 1812 es nombrado por parte de
la Junta de Gobierno, como redactor de la Aurora
de Chile, con un sueldo de 600 pesos anuales.
Con lo cual se comienza a trabajar en la redacción
del primer periódico nacional.
En la Aurora de Chile participaban como colaboradores
Antonio José de Irisarri, Bernardo de Vera
y Pintado y Manuel de Salas; además bajo
los seudónimos de Cayo Horacio, Roque Harismenlic,
Canuto Handin y Patricio Curinancu, escribía
Fray Camilo. El 18 de agosto de 1812, la junta
de gobierno dirigida por José Miguel Carrera
y en la cual participaban Prado y Portales; nombran
por medio de un decreto, a una comisión,
integrada por Juan Egaña, Francisco Antonio
Pérez, Pedro Vivar y Manuel de Salas, encargada
de "formular un proyecto de reglamento de
imprenta libre, que, conciliando el respeto inviolable
de nuestra santa religión, resuelva ese
importante negocio". Lo cual Camilo Henríquez,
interpreta como un acto de censura a sus ideas,
a lo que responde con dos decisiones, la primera
fue no publicar el decreto, pese a que por su
naturaleza de "Ministerial y político"
debía haberlo publicado; y la segunda medida,
fue la publicación en el ejemplar (N°
30 del 3 de octubre de 1812) de un extracto del
discurso -que el mismo tradujo- del poeta inglés
Milton, sobre la libertad de prensa.
Otro tras pie, enfrenta la Aurora de Chile, cuando
el 12 de octubre de 1812, es decir dos meses después,
por medio de un decreto que ordena su publicación,
se le comunica que será cambiado el órgano
"censor". El artículo de oficio
dice: "Debiendo conciliarse el libre ejercicio
de las facultades del hombre con los derechos
sagrados de la religión y del estado, cuyo
abuso funesto e inconsiderado, puede envolvernos
en desgracias, [...] se nombra interinamente,
y hasta que se publique el respectivo reglamento,
para que revea y censure previamente, cuanto se
imprima al Tribunal de Apelaciones". En el
número 36 del 15 de octubre de 1812, se
puede leer el oficio, pero también en el
mismo ejemplar se encuentra en la portada un opúsculo
o folleto breve, de Milton, el cual se inicia
con "Ya que estáis diciendo que volvamos
a ser esclavos, a lo menos aprovechémonos
del corto tiempo que nos resta para despedirnos
de la libertad."
Durante 1812-1814, el redactor de la Aurora de
Chile, también se desempeñó
como secretario del senado. Actividad que lo involucra
e incentiva para proponer la supresión
de la pena de muerte, sin embrago, los condenados
tendrían que ser recluidos en colonias
penales. También propone implementar algún
sistema de protección para los indígenas.
Otra de las obras de importancia en la cual participo
como redactor fue el "Reglamento Constitucional
Provisorio" de 1812. El cual le fue encargado
por José Miguel Carrera a la comisión
formada por Camilo Henríquez, Manuel de
Salas y José Antonio Irisarri. En esta
etapa da vida a su primera obra dramática,
la cual titula "La procesión de los
tontos".
Un gran cambio acontece tanto en la historia nacional,
como en la vida personal de fray Camilo, ya que
tras el desastre de Rancagua, se auto exilia en
Buenos Aires, Argentina.
Durante su estadía en Argentina, gozo de
la protección de Diego Antonio Barros,
gracias a quien pudo colaborar en la redacción
la Gazeta de Buenos Aires durante 1815, periodo
en el cual también tuvo que escribir "Observaciones
acerca de algunos asuntos útiles"
que saco a circulación 4 ejemplares durante
mayo y septiembre; por ambas actividades se le
canceló mil pesos fuertes al año.
De su actividad periodística se tiene nuevos
antecedentes en 1817, cuando el cabildo de Buenos
Aires lo nombra para redactar el periódico
"El Censor", cargo en el cual permanece
hasta febrero de 1819.
El
8 febrero de 1822 inicia su viaje de regreso a
Chile, sin embrago ya en 1821 Bernardo O Higgins,
a través de un decreto señala: "Atendidos
los méritos y servicios del clérigo
regular ciudadano Camilo Henríquez, vengo
en conferirle el empleo de capellán de
ejército del Estado Mayor General, con
el sueldo asignado por reglamento". Otro
de los votos de confianza que le entrego O Higgins,
antes de su regreso, fue que lo nombrara en la
junta que tuvo a su cargo la aplicación
del sistema de Lancaster a las escuelas chilenas.
Ya en tierra chilena, es nombrado a través
de un decreto dictado el 27 de abril de 1822,
como bibliotecario de la Biblioteca Nacional con
un sueldo de 500 pesos anuales. Asimismo se le
encarga la redacción de la "Gaceta
Ministerial" y la formación de un
periódico sobre la estadística del
país, que sería publicado cada ocho
o quince días, a esta segunda publicación
le dio un carácter de revista, donde incluyó
estudios originales y traducidos y al cual llamó
"Mercurio de Chile", el cual circuló
desde mayo de 1822 hasta abril de 1823. Por ambas
publicaciones se le cancelería un sueldo
de mil pesos anuales.
Su regreso al país, se ve marcado por diversas
actividades de carácter público
y político, las cuales comienzan en junio
de 1822, cuando es convocado para formar parte
de una junta de sanidad, cuyo objetivo fue estudiar
las medidas necesarias para mejorar la salud de
la población y evitar el contagio de enfermedades,
lo cual impulsó el desarrollo de los hospitales
y el restablecimiento de los hospicios para indigentes.
En este mismo período, es designado secretario
para redactar el reglamento constitucional, actividad
que lo impulsa para a fundar el periódico
"Diario de la convención de Chile",
en el cual se registran las actas de las sesiones
e inserta documentos oficiales.
En
1823 es elegido diputado suplente por Chiloé
y Copiapó, su estado de salud ya era delicado,
no obstante, ello no fue impedimento para propiciar
la edición de un periódico que recogiese
la actividad de las sesiones del Congreso. En
noviembre de 1823 el gobierno le designó
como oficial mayor del Departamento de Relaciones
Exteriores, cargo que no alcanzó a ejercer
debido a su precario estado de salud, que también
lo impulsa para que en el mes de enero de 1825
emita su testamento, en el cual dispone de sus
bienes y declara su fe católica.
Según Miguel Amunátegui los últimos
años del fray : "Transcurrieron de
la siguiente manera: Con la edad, su salud se
había quebrantado extremadamente. No pasaba
día bueno. A las dolencias del cuerpo se
había agregado las del alma. Se puso hipocondríaco
y bilioso; todo lo incomodaba; riada le complacía.
La miseria le hizo sentir sus diarios y acerbos
sinsabores. Aunque era muy parco en la comida
y muy humilde en el vestido, su renta no alcanzaba
a satisfacer sus necesidades, pues a más
de ser escasa se quedaba en su mayor parte entre
las manos de dos criados que le robaban descaradamente.
Desde su venida de Buenos Aires había dejado
el traje eclesiástico, lo que hacía
que un número de personas lo miran como
apóstata. El cohonestaba el abandono de
la vestidura talar, con el título de capellán
del estado mayor general que se le había
conferido. Camilo Henríquez falleció
con todas las apariencias de un hombre religioso
y de un católico sincero, recibiendo devotamente
los sacramentos de la iglesia. Su muerte tuvo
lugar el 16 de marzo de 1825, en una casita de
la calle Teatinos, número 33, situada entre
la de Agustinas y los Huérfanos, a los
pies de la casa de don Álvaro Covarrubias."
Diversos artículos señalan que el
día de las exequias se realizaron el 16
de marzo de 1825 en Santiago, para sus funerales
se llevaron a cabo ceremonias especiales de duelo
público que dispusieron oportunamente el
gobierno y el parlamento. Por orden del primero
mientras se efectuaba el entierro en el cementerio
General, se dispararon salvas desde el fuerte
del cerro Santa Lucía, y por disposición
del parlamento, una delegación especial
de sus miembros expresó su condolencia
a la familia, mientras que el resto de los diputados
asistía de luto y decretaban duelo nacional
por tres días.
Por Bello Sandalio
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