Introduciéndose en una de las tantas pequeñas
galerías que prosperaban en el centro de Santiago de
años atrás nos encontramos con un Rincón,
el cual es llamado “rincón de Arriba” Pica
típica de gente, que trabaja en el sector como comerciantes;
pintores y no videntes que visitan el lugar por su comida
casera. También son atraídos por las carreras
hípicas que aparecen en un televisor especialmente
adaptado con TELETRAK.
Mientras sentíamos un rico aroma a empanadas de Horno
nos interrumpían con los incesantes pedidos, La Señora
Maria Eugenia, dueña desde hace 13 años contó
a “MI DULCE PATRIA”; que “Acá siempre
llegan a jugar domino, cacho y por supuesto a tomarse unos
traguitos, desde el abuelo hasta el nieto; si pues, todo tipo
de gente, si en esos años de dictadura aquí
se concretaron muchas decisiones importantes en forma clandestina.¡Yo
eso lo supe después por que lo leí en un diario”.
Esta pica tiene un estilo antiguo nunca remozado y nos llamo
la atención una especie de armario ubicado cerca de
la entrada, que llega desde el piso al cielo desde donde sacan
los que parecieran ser unos pesados armamentos de licor.
El restaurante se va llenando rápidamente sobre todo
por que es viernes por la noche, el humo del cigarro comienza
a sentirse desde el primer al segundo piso el que cobija a
unas apretadas 150 personas. Antes cabían mas por que
existía una sucursal en la misma galería. Esta
quedaba un piso abajo; en aquella época a estos dos
locales se les conocía con el nombre de “el hoyo
de arriba” y “el hoyo de abajo”; luego este
ultimo se transformo en un topless que fue clausurado, como
solo quedo el hoyo de arriba se cambio el nombre al de el
“Rincón de Arriba”.
Reportaje:
Cabro Chico
Fotografías: Sáenz
de Tejada |