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El
presente número corresponde al primero de tres
especiales temáticos que abordarán la
problematica dentro del ámbito de "La Educación",
"La Vivienda" y "La Salud".
"En nuestro país estamos
considerando a la educación de nuestros hijos
una inversión familiar, aceptando que la educación
es un negocio, una actividad comercial".
La
educación es el principio mediante el cual una
comunidad conserva, transmite, acrecienta e integra
críticamente los logros de otras culturas en
su personalidad espiritual. También permite establecer
y propagar su "identidad", sus relaciones,
su forma de existencia social y espiritual, y la razón
creadora.
Es ésta entonces, la que imprime en la comunidad
su carácter y le permite a sus miembros adquirir
principios para toda su acción y toda su conducta.
De esta manera la educación pertenece a la comunidad
y es una obligación de ella.
La educación no puede ser negocio, ésta
debe ser suministrada por el Estado o en su defecto,
el Estado debe dar los medios “suficientes”
para poder acceder a ella.
No se puede garantizar que las personas vivan de acuerdo
a sus principios, pero si establecer directrices sobre
las cuales se pueda vivir. El objetivo principal de
la educación es entragrnos valores y conocimientos
para poder desarrollarnos sobre las normas impuestas,
es decir en sociedad.
Hoy en día la discusión pasa por la exigencia
de una reforma urgente de la educación, con el
fin de dar respuestas a los problemas el modelo "educativo
comercial" que margina de la educación a
la mayor parte de la juventud, acrecentando las desigualdades,
la pobreza, la drogadicción, la frustración
y el odio.
Acá en nuestro país estamos considerando
a la "educación" de nuestros hijos
una inversión familiar, aceptando que la educación
es un negocio, una actividad comercial que debe estar
en manos de mercaderes que buscan el lucro en sus ofertas
educacionales.
El sistema comercial de la educación sin control
ha establecido que quien tiene dinero, puede recibir
una educación de nivel, sino irremediablemente
debe optar por una escuela pública (que en la
mayoría de los casos su nivel resulta muy inferior)
o en los jóvenes, tratar de conseguir crédito
en una Universidad de las llamadas Estatales.
De todo lo anterior , sólo es posible sacar una
sola conclusión, el Estado debe ofrecer una garantía
constitucional para asegurar la educación de
nivel, única y gratuita, a todos los ciudadanos.
Dulce
Patria
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