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"Es
inevitable sentir cierto encogimiento en el corazón
cuando uno recorre la ciudad, porque en medio de toda
la belleza que nos rodea y toda esa nostalgia bohemia
es patente el deterioro que se nos presenta, antiguos
palacios hoy basurales y baños públicos,
picadas carentes del sabor y el olor popular, etc...."
Valparaíso,
ciudad con remedos de esplendor pasado, de memorias
alegres, tristes y bohemias. Centro artístico
y cultural en tiempos de bonanza económica, prácticamente
la ciudad principal de Chile en siglos pasados. Todo
lo que iba de un lado al otro del mundo se transaba
y pasaba por el puerto, lo cosmopolita se respiraba
en el aire.
Hoy es una ciudad de múltiples y pintorescos
rincones llenos de historias, de memorias que con gusto
tomamos como nuestras, es nuestro el arte popular matizado
con palacios de aristocracias extinguidas, nuestras
esas calles serpenteantes imposibles de subir a pie,
es nuestro el aroma del mar y el vino tinto y el bolero
y la cueca porteño al lado de un mariscal y un
perro callejero, así como también son
nuestras la cesantía, la inseguridad y el desorden.
Es inevitable sentir cierto encogimiento en el corazón
cuando uno recorre la ciudad, porque en medio de toda
la belleza que nos rodea y toda esa nostalgia bohemia
es patente el deterioro que se nos presenta, antiguos
palacios hoy basurales y baños públicos,
picadas carentes del sabor y el olor popular, etc...“
Eres un arco iris de múltiples colores, tu Valparaíso
Puerto principal”... dice la canción y
nos quedamos con esas frases que representaban al Valpo.
de años pasados, mientras hoy al arco iris le
han borrando algunos colores, el azul del mar tiene
manchas de rojo sangre, el gris del invierno decolora
los cerros y el negro de la noche es cada vez más
oscuro, producto de nuestra ignorancia y la falta de
participación y cultura cívica, nosotros,
los amantes de Valparaíso, que enarbolamos banderas
a favor, no hacemos nada por ella.
El ser humano para avanzar se alimenta de su pasado
y de sus memorias, pero estas no lo son todo. Debemos
encontrar la forma en que se puedan preservar la nostalgia
en todos los ámbitos que una ciudad como Valparaíso
presenta, y llevarla hacia una modernidad bien entendida
que no destruya el legado histórico que nos pone
en nuestros ojos. Por favor no la volvamos otro Santiago,
No la tratemos con la ineficiencia con que el país,
el Estado y la sociedad chilena, encaramos los problemas
que se nos presentan. Un desafío como el que
se nos plantea hoy, desde el momento en que la ciudad
deja de ser solo un pintoresco lugar para llenarse de
nostalgia y volver a nuestras pequeñas realidades,
es que llegue a ser verdaderamente un patrimonio de
toda la humanidad. Mejorar Valparaíso de su enfermedad
debe estar entre nuestras tareas principales y para
eso debemos enfrentarla de manera multidisciplinaria,
todos debemos cumplir un papel en el bosquejo de un
nuevo Valparaíso, todos debemos tener una cuota
de responsabilidad con la ciudad.
Valparaíso es de todos nosotros y debe dejar
de ser la joya descuidada del pacifico.
Dulce
Patria
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