-- LA ESTADISTICA--


"En el último trimestre, de noviembre a enero, se registró un 9,5 por ciento de desempleo en la región de Valparaiso. Eso significa que disminuyó un 1,2 por ciento respecto del trimestre anterior y un 0,7 por ciento en comparación al año pasado. El problema es que aún es la zona del país con la cifra más alta de desempleados, llegando a cerca de 42 mil personas que no tienen trabajo.
Centenares de personas trabajan en la calle. La necesidad económica los ha obligado a buscar sustento en el comercio ambulante, pese a que saben que está prohibido."

 
 
   

 
--- Página 1 ---


Páginas 1 2


“Inevitablemente, y como todas las cosas, el viejo Valparaíso también parece sucumbir al inexorable paso del tiempo, y sufre, como muchos otros, el desamparo que trajo consigo el nuevo modelo económico, que potencia aquello que conviene a sus mezquinos intereses y desampara, brutal y salvajemente, todo lo demás.”


Hablar del viejo Puerto me conduce, necesariamente, a un nostálgico y emotivo ejercicio de la memoria, y a mis primeras imágenes descoloridas y nebulosas de alguna infancia lejana y feliz, que ha quedado archivada como una vieja fotografía en el álbum añoso de la vida.

Conocí el Puerto colgado de la mano protectora de mis padres. Desde mis cortos años observé todo ese increíble universo. Recorrí plazas, parques, muelles, playas, comercio y restaurantes. El Puerto bullía de actividad humana por todos los rincones, gente inagotable con los ojos llenos de sueños. Obreros portuarios, artistas, comerciantes; vendedores de golosinas, chucherías, pescado ahumado, juguetes, perfumes, cigarros, libros, ropas y recuerdos; grises fotografías que se han ido desvaneciendo con los años al igual que nuestras vidas, y miles de rostros que componían el diario vivir de un puerto que se inventaba diariamente con la sencilla improvisación de su gente. La iniciativa humana, esta precaria lucha por la subsistencia llenaba de imaginación calles y caletas. El poder de los grandes comercios se diluía en este torrente populoso y porteño, en este ejército de hormigas que subían y bajaban las mercancías venidas del mundo. Cuantos hombres anclaron sus vidas al empinado colgajo de caseríos y calles que le dan forma a este puerto ‘roto’ y popular, ilusionados con las oportunidades que ofrecía el generoso Valparaíso, que los recibía a todos; o enamorados de alguna puta alegre o atrapados en el interminable jolgorio de cantinas y boite, donde pescadores, comerciantes, torrantes, estudiantes, pobladores anónimos y célebres, artistas y obreros, se fundían en una fiesta de todos los días y de nunca acabar.




Inevitablemente, y como todas las cosas, el viejo Valparaíso también parece sucumbir al inexorable paso del tiempo, y sufre, como muchos otros, el desamparo que trajo consigo el nuevo modelo económico, que potencia aquello que conviene a sus mezquinos intereses y desampara, brutal y salvajemente, todo lo demás.

Valparaíso, el bello Puerto surgido de la inagotable imaginación de su gente, al igual que el mítico Macondo de García Márquez, que como un frágil espejismo donde se han tejido mil vidas y millares de historias se fue quedando sólo hasta que un día desapareció, el ‘roto’ Pancho mira el horizonte brumoso de sus costas rememorando un esplendoroso pasado, con la nostalgia propia de un viejo bonachón. Pero como a un anciano al que a pesar de su larga edad aún se le puede apreciar en sus rasgos el esplendor pasado, al viejo Puerto todavía se le puede sacar una noche de conversación y de copas reviviendo su legendario encanto, ese que llegó a convertirlo en uno de los puertos más populares y famoso de los siete mares y que aún conserva atrapado en los curtidos rincones de su endiablada geografía espacial y humana.




 
descargar documento completo Páginas 1 2



 
 
--- Página 1 ---

 

 
 

 

Dulce Patria es un pasquín mensual sin fines de lucro ideado por el colectivo "Los Compailes"
Desarrollado por THINK PROJECT - www.thinkproject.cl