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“al final de esta larga catacumba nos espera un
ascensor vertical, manejado por un hombre pálido;
Un misterioso ángel de sombra marchito por las
perpetuas tinieblas de ese lugar"
“No he visto nada más absurdo y más
atrayente”, estas palabras de Lukas reflejan de
manera exacta a esta rareza de la construcción.
Solo existen dos mas en el mundo, uno en Lisboa y otro
en Estocolmo.
Todo empieza al termino de una estrecha calle llamada
Simpson, ante nosotros un “portal que parece de
metro” que no se aprecia hacia que o hacia donde
nos invita a pasar, frente a nosotros, un largo corredor
subterráneo de 150 mts. que se adentra en el
cerro, gotas de agua cayendo nos envuelven mientras
avanzamos, “al final de esta larga catacumba nos
espera un ascensor vertical, manejado por un hombre
pálido; Un misterioso ángel de sombra
marchito por las perpetuas tinieblas de ese lugar, comenzamos
a subir por un pozo que chorrea agua por los cuatro
costados” que va a parar a una fuente que reverbera
su sonido por las piedras y escurre por el túnel
hasta la salida.” Después de un trayecto
que nos parece eterno”... “ entrevemos una
calle, subimos por entremedio de los techos de unas
casas, hasta una especie de mirarete, una alta torre
provista de un balcón circular, unido por un
puente de cimbra a una callejuela del cerro Polanco”...
Esta precisa descripción entregada por Lukas,
acompañada de un dibujo que nos muestra a través
de un corte en la tierra el funcionamiento y las principales
características de este ascensor que fue instalado
en 1915 por la empresa “Easton Lift Co. Ltda.”,
Según proyecto y construcción del ingeniero
Federico Page. Está ubicado entre 20 y 80 metros
sobre el nivel del mar. Sus rieles tienen un largo de
60 metros, en forma vertical. Su desplazamiento es de
50 segundos, comunicando la calle Simpson del plan de
la ciudad con el cerro Polanco. A diferencia del resto
de los ascensores, no se aferra a la ladera del cerro,
sino que está antecedido por un túnel
de escasa pendiente, de 150 metros, que llega hasta
su base, desde donde se eleva 60 metros en el interior
de una torre vertical, con acceso a dos estaciones.
Su estación superior es un excelente mirador
hacia los cerros y el sector Almendral.
Este fue el primer ascensor declarado Monumento Histórico.
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"La
Plaza constituye un testimonio del proceso de desarrollo
de la planta urbana del puerto, desde el siglo XVI al
XIX."
Esta plaza ubicada al costado de la calle Serrano, originalmente
llamada calle La Planchada formaba parte de las instalaciones
emplazadas en la base del complejo "Castillo San
José", fortificación del siglo XVI.
Fue la primera plaza que hubo en la ciudad. Más
tarde a fines del Siglo XVIII, después que en
Abril de 1789, se constituyó el primer Cabildo
de esta ciudad, se ordenó construir allí
una pila, y en uno de los costados se levantó
un mercado o recova.
Ya en el Siglo XIX se llamó Plaza Municipal o
de la Municipalidad, y a fines del siglo pasado se le
dio el nombre de Plaza Francisco Echaurren, en recuerdo
del laborioso Intendente que la provincia tuvo desde
1870, y a quien se le deben innumerables obras de progreso
e iniciativa de bien público.
La Plaza constituye un testimonio del proceso de desarrollo
de la planta urbana del puerto, desde el siglo XVI al
XIX. Aunque en la actualidad ha perdido gran parte de
ese carácter por la serie de transformaciones
que se han realizado en el lugar, una serie de cambios
que van desde la Plaza Colonial a la Plaza Urbana ornamentada.
Aunque en sus alrededores es posible encontrar todavía
algunos emporios de la época, verdaderos supermercados
de otros tiempos.
Esta plaza se ha relacionado con la Iglesia de La Matriz
y el mercado del puerto, generando una trilogía
de gran vitalidad y una fuente de cientos de historias
reflejadas en la literatura nacional.
Tanto la calle Serrano como la Plaza Echaurren están
enmarcados por gran cantidad de edificios monumentales
de fines del siglo XIX y comienzos del XX que revelan
el esplendor de este sector y de la ciudad de Valparaíso
en su período de mayor puerto del Pacífico.
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"El
edificio de La Ratonera, como se le conoce hoy en día,
a pasos de la sede de El mercurio es una demostración
patente de la ineficiencia con que el país, el
Estado, la sociedad chilena, todos los sectores encaran
un desafío como éste."
El Palacio Luis Cousiño es un abandonado inmueble,
mas bien un basural que, además, sirve de improvisado
baño público. Este edificio con categoría
de Monumento Histórico fue construido entre 1881
y 1883 por Isidora Goyenechea en memoria de su esposo,
el empresario porteño Luis Cousiño Squella,
siendo el único en el puerto que se asemeja a
la proa de un barco fluvial.
Dado a conocer a todos por un dibujo de Lukas, esta
ubicado entre las calles Blanco y Errázuriz,
una ubicación privilegiada y por lo mismo muy
a la vista de todos, se ha transformado en un símbolo
del deterioro actual en el que se encuentra Valparaíso.
Cuando uno camina por algunos sectores de la ciudad,
especialmente por este sector, vale decir, el casco
antiguo, se siente una mezcla de sentimientos encontrados:
por un lado, la admiración y el regocijo visual
que se siente por la belleza de las construcciones y
fachadas, por el concepto de construcción que
se aplicó fusionando en forma perfecta belleza
y funcionalidad etc, pero a la vez sientes que el corazón
se te encoge desilusionado de lo poco que nos queremos
producto del desaseo, el abandono, la enorme cantidad
de perros vagos, etc.
A lo que debemos agregar una sensación de inseguridad.
Por ende su recuperación, es una señal
importante de compromiso con el mejoramiento de esta
única ciudad.
Considerando que no existe interés privado, una
posibilidad sería que el Estado subsidie la compra
del inmueble.
Un alto funcionario de gobierno, el secretario ejecutivo
del Consejo de Monumentos Nacionales, Ángel Cabezas,
manifestó que "el edificio Luis Cousiño
depende de las autoridades de Valparaíso"
y que esta situación se debería resolver
a la brevedad, en el marco de la postulación
porteña a la UNESCO. También manifestó
que -"Al Gobierno Regional. Es decir, Ministerio
de la Vivienda y Bienes Nacionales, quienes en todo
caso han manifestado siempre su preocupación
por el tema. En Santiago ya se aprobó la idea
o el proyecto de que el edificio se recicle y que incluso
se reconstruya con un piso más, mediante un sistema
de permuta con privados. Es algo similar a lo que se
hizo con el edificio nuestro en la capital. A esto se
le llama permuta por bienes fiscales prescindibles".
Existen
varios proyectos de restauración del edificio,
puede ser el museo del departamento de Bomberos, puede
ser usado para crear lofts para particulares, podrían
funcionar oficinas públicas, recintos habitacionales,
centros de cultura, etc. Incluso el anterior alcalde
quería vender el terreno a particulares, esto
significaba el fin del palacio.
El
edificio de La Ratonera, como se le conoce hoy en día,
a pasos de la sede de El mercurio es una demostración
patente de la ineficiencia con que el país, el
Estado, la sociedad chilena, todos los sectores encaran
un desafío como éste.
Reportaje:
Juan Pérez
Fotografías: Sáenz
de Tejada, Lourdes
Pincheira
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