La poca industria que existe en Chile tiene carencias
tecnológicas y de producción. Antes
de entrar a “competir” es necesario
revisar las condiciones políticas, sociales
y económicas que existen para luego empezar
a esbozar políticas sociales y de producción
que protejan a la mediana y pequeña empresa
y por supuesto a los trabajadores.
Por Dulce Patria
Como latinoamericano parece ser inútil
batallar contra el destino, la degradación
cultural, social, ambiental y económica
de nuestros países avanza trágicamente.
LA
Apec (Cooperación Económica del
Asia Pacífico) se reúne en Santiago
de Chile, y para el gobierno del Presidente
Ricardo Lagos parece ser el logro que eleva
a Chile a un estatus de país moderno.(privilegiado)
Sin
embargo, la Apec no es más que la reunión
de las grandes multinacionales industriales,
de los grandes bancos. Es la gran herramienta
de EEUU para hacer apología al sistema
neoliberal. Es ahí donde el imperio del
norte genera una correlación favorable
para enfrentar las negociaciones en la Organización
Mundial de Comercio (OMC), organismo que fija
los lineamientos en ésta área
asegurando a los grandes consorcios de EEUU.
De esta forma potencian este sistema económico
y lo dirigen a su antojo. La idea es proveer
de materias primas y mano de obra barata a las
grandes transnacionales en desmedro de los países
dependientes tecnológicamente.
Sin
embargo, esa insistencia en los Tratados de
Libre Comercio (TLC), por parte del gobierno
de Ricardo Lagos nos hace pensar en las consecuencias
que ello traerá para el hombre común
y corriente. Primero debemos señalar
que el Libre Comercio es unos de los legados
del Sistema Económico Neoliberal.
Los
intercambios sin aranceles favorecerán
obviamente a las economías más
avanzadas. La diferencia tecnológica,
productiva, cultural de los países más
desarrollados con respecto a los subdesarrollados
es abismante, por ende las satisfacción
de necesidades recíprocas es nada más
que una utopía. La competencia es una
quimera, sin embargo, los beneficios para las
trasnacionales serán extraordinarios.
Algunos
datos el 94 % de las ventas y el 92,5% de las
compras mundiales son manejadas desde centros
ubicados en el 25% de los países y los
10 principales exportadores controlan el 56%
de ese comercio (1).