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Prólogo a la arcadia de una obra
En
Claudio Alvarado las palabras tolerancia, espacio
habitual, imaginario ciudadano, apuestan a señales
estructurales fidedignas, que pertenecen al espacio
discontinuo como pasos de cebra, de la ciudad
laberinto; una urbe saturada y asolada como un
pedazo de su “sitio eriazo”. Es el
presente donde no nos detenemos ni atravesamos
a cruzar la calle por miedo al ceda el paso. Son
los cruces del signo lingüístico apropiado
para nombrar lugares comunes a los transeúntes
habituales del Santiago “en vías
de desarrollo” –termino que nos deja
en tierra de nadie- que nos conduce a caminar
en soledad por espacios presentes.
Textos y atmósferas que promueven a veces
un correlato sin distinciones entre asfalto, hormigón,
andamios, bares, que conllevan connotaciones mentales
de tipo icónico, señales que son
como citas de una ciudad en constante transito,
pinceladas imaginarias del poeta; Escape, ketchup,
taxi, Huérfanos con Mac-Iver, Matucana,
“Los Ángeles Negros”. Líneas
discontinuas que hacen referencias a símbolos
gestuales, efímeros, fugaces que deslindan
en la periferia de lo común del hablante
poético.
La palabra del poeta se resiste a un lenguaje
embarazoso de signos lexograficos pulcros, insípidos.
El poeta mira con cautela, con cuidado, observa
con atención que la sensación es
atrapada por letreros luminosos y gigantografias
publicitarias. Son calles húmedas que asechan
al caminante en un recorrido de micro, donde atrapa
el gesto del paso, la profusión de buses
sin sello verde; son los momentos en que aparecen
letreros de acrílico, estampados, iluminados
por la palabra del poeta.
Son los de lo urbano cerrado, sitiado, sin posibilidad
de abrirse, pero la tolerancia del verbo, de la
poesía abierta al lugar común, despierta
al lector, lo designa y lo ubica en un paisaje
de concreto que ha sido puesto en lo publico como
centro de la libertad y paradigma de la expresión.
La marginalidad de la visión poética
resignificada en Claudio, se sitúa en una
búsqueda de la arcadia, el eterno principio
de la inocencia y de la felicidad, contra la utopía,
el mito del final, es la lucha del verbo original
para millones de habitantes que frecuentan día
u noche los mismos lugares
Así el poeta relee, recontextualiza el
cuerpo de la letra usando la geometrizacion de
la ciudad para el desplazamiento diario de la
palabra, donde la delicadeza de los versos expuestos
en este libro, la primera obra de Claudio Alvarado,
se hacen vitales.
Junio
2001
Mauricio
Vico S.
Mauricio Vico Sánchez es Diseñador,
Licenciado en Historia del Arte, Profesor de la
Universidad de Chile, Tecnológica Metropolitana
y del Pacifico, y con cinco exposiciones de pintura
a su haber.
Fuente:
Coleccion independiente de poesia“ la proa”
Santiago de chile 2001
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Poesía  |
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1894-1968
Premio Nacional de Literatura 1965
Pablo de Rokha, seudónimo de Carlos Díaz
Loyola, nació en Licantén, localidad
de la zona central de Chile, un 17 de octubre de
1894 y se suicidó en Santiago, el 10 de diciembre
de 1968, después de una vida turbulenta y
trágica como su propia obra. Sus primeros
años transcurrieron, en su mayor parte, en
la zona central, donde acompañó a
su padre, José Ignacio Díaz, en variados
y esporádicos trabajos, entre otros, administrador
de fundos o jefe de aduanas y de límites
cordilleranos. De esta manera se forjó el
poeta que produjo una de las obras más rupturistas
y polémicas de las vanguardias latinoamericanas
de comienzos del siglo XX. Su
juventud fue conflictiva y rebelde, siempre en
contradicción con el conservadurismo cultural
y político de su región natal. Sufrió
el rechazo de sus educadores, tanto en la Escuela
Pública N° 3 de Talca, como en el Seminario
Conciliar de San Pelayo, del que fue expulsado
por leer y compartir con sus compañeros
-quienes lo apodaban el Amigo Piedra-, libros
considerados de autores blasfemos, como Nietzsche,
Rabelais o Voltaire. Esta expulsión fue
la oportunidad para que el poeta emigrara a Santiago
y trabara amistad y relación con otros
intelectuales vanguardistas de la época,
como Pedro Sienna -también cineasta-, Ángel
Cruchaga Santa María y Vicente Huidobro,
entre otros.
En
1920, ya dirigía la revista Numen y publicó
en Claridad su obra "El folletín del
Diablo", al que le precede un extenso poema
paródico titulado "Sátira".
Posteriormente fundó su propia editorial:
Multitud. Pablo de Rokha participó del
movimiento anarquista y también se sumergió
en la lectura de los “malditos”, sobre
todo Friedrich Nietzsche en filosofía,
Charles Baudelaire, Arthur Rimbaud y el Conde
de Lautréamont en poesía. Pero jamás
se alejó de su muy particular "chilenidad".
En
una época convulsa, Pablo de Rokha produjo
también una poesía similar, en la
que se entretejen el optimismo revolucionario,
la protesta social, el amor desgarrado por la
muerte de su mujer Winett de Rokha -en su texto
Fuego negro- y la incorporación de elementos
propios de la modernidad de los que se apropia
la vanguardia, como los tranvías, el automóvil,
el telégrafo sin hilos, etc. Pero siempre
en un contexto que busca incorporar lo nuevo a
las raíces propias de lo chileno, en obras
tales como Los gemidos, Mundo a mundo, Escritura
de Raimundo Contreras, Morfología del espanto,
Epopeya de las bebidas y comidas de Chile y Canto
al macho anciano. Recibió el Premio Nacional
de Literatura en 1965 por una obra siempre fiel
a su visión de mundo: anárquica
y contestataria, rupturista y polémica.
El
10 de septiembre de 1968, todo Chile se conmueve
profundamente al conocer la dolorosa noticia:
Pablo de Rokha se suicida, disparándose
un tiro.
En
1969, un año después de su muerte,
se publica Mis grandes poemas: antología,
que amplía la primera recopilación
poética del autor, Pablo de Rokha. Antología:
1916-1953, publicada en 1954.
“La
poesía de Pablo de Rokha es la voz lírica
más grande, más profunda, más
trascendental que ha nacido en este continente
desde Walt Whitman. Ambos forman un extraordinario
y genial dúo poético, el más
permanente, el más clásico y revolucionario
de la poesía lírica mundial.”
Carlos Droguett
“Pablo
de Rokha no es sólo el más grande
poeta de América, sino el más grande
de la lengua castellana en el siglo XX.”
León Felipe
Nómina de libros publicados:
-
Versos de infancia.1916
- Sátira.1918
- Los Gemidos.1922
- U.1926
- Heroísmo sin alegría.1927
- Suramérica. 1927
- Satanás. 1927
- Ecuaciòn.Canto de la fórmula estética.1929
- Escritura de Raimundo Contreras. 1929
- Jesucristo.1937
- Moisés.1937
- Gran Temperatura.1937
- Cuarenta y un poetas jóvenes de Chile.
1943
- Arenga sobre el arte.1949
- Fuego Negro.1953
- Antología (1916-1953).1954
- Neruda y yo.1955
- Idioma del Mundo.1958
- Genio del Pueblo.1960
- Acero de Invierno.1961
- Canto de fuego a China Popular.1963
- Estilo de Masas.1965
- Mundo a mundo.1966
- Poemas rimados o asonantados.1966
- Tercetos dantescos a Casiano Basualto.1966
- Mis grandes poemas.1969
- Antologìa poética.1972
- Epopeya de las comidas y las bebidas de Chile.1986
- Nueva Antología.1987
-El amigo Piedra.1990.
Fuente:
DIBAM. Dirección de biliotecas, archivos
y museos
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