Éstos terrenos pertenecían a la Orden
de lo Mercedarios. Luego los compró Don José
Díaz Gana, descubridor del mineral de plata más
grande del país e instaló un palacio morisco
de 3500m2. Tras su muerte los compró doña
Teresa Cazzotte, viuda de Concha y Toro.
El barrio nació con la remodelación de
Santiago a comienzos del siglo XX, 1926 y 1939. Las
viviendas de dos o tres pisos de fachadas continuas
son reminiscencias de estilos neoclásicos, góticos
y renacentistas.
Actualmente está declarado barrio Típico,
ubicado dentro del área de Patrimonio Urbano.
Sin embargo su estado es deplorable, el deterioro se
manifiesta día a día.
Y es aquí es donde nos preguntamos por qué
el municipio, el estado no da prioridad a estos temas.
Por qué el concepto de permanencia no es entendido
por nuestras autoridades y por nuestra ignorante masa
de jóvenes. Es lamentable observar el barrio
los fines de semana, botellas vacías son el vivo
testimonio de una juventud sin historia, sin identidad…
Los barrios son los que dan vida e identidad a la ciudad,
son un patrimonio con el que convivimos diariamente,
son el complemento entre el espíritu de su gente
y una arquitectura singular, son la conciencia viva
de épocas pasadas, costumbres, vivencias.