¿La primera locomotora en Chile?

En la segunda mitad de la década de 1840, arribó a Chile una locomotora a vapor producida por la empresa Robert Stephenson y Co., cuya fábrica se ubicaba en la ciudad de Newcastle-upon-Tyne en el norte de Inglaterra. Esa máquina se presenta en la ilustración que acompaña el artículo.
Esa locomotora fue construida para correr sobre vías de una trocha de 8¼” (21 cms) y es representativa, en menor escala, de las locomotoras inglesas de tipo Patentee, populares a la mitad de la década anterior. Tiene la disposición de ruedas 2-2-2, posee un solo par de ruedas motrices, y carece de una articulación los ejes delantero o trasero. La máquina parece haber sido una muestra para pruebas de la empresa Stephenson, construida inicialmente alrededor de 1835, pero incorporando con posterioridad algunas actualizaciones. [más…]
Cuando, en enero de 1960, salí de Quilpué rumbo a Santiago con la intención de estudiar periodismo en la U. de Chile, llevaba mi maleta repleta de proyectos de historietas y de diferentes publicaciones. Muchos lograron hacerse realidad en los siguientes 13 años.Entre ellos estaba la maqueta de una revista juvenil llamada Ritmo, un personaje femenino de tira cómica de nombre “Coca” y una revista femenina popular (para que se opusiera a las elitescas Vanidades, Claudia, etc.) la cual yo llamaba entonces “Matilde”.La revista Ritmo (con mi gato Yo-Yo incluido ), después de ser rechazada por todas las grandes editoriales y con la opinión desfavorable de todos los profesionales célebres de la época, fue acogida por la pequeña Editorial Lord Cochrane, situada en esa popular calle y que sólo se dedicaba a imprimir las cajas de Rinso, todo propiedad de El Mercurio.Mi proyecto “Matilde” salió en 1972, cuando yo era Director de la División Periodística de Quimantú, con el nombre de “Paloma” y solo duró 19 números, vendiendo más de 200.000 ejemplares quincenales. El número 20 debió circular ese 11 de Septiembre de 1973, cosa que no ocurrió por razones universalmente conocidas.El proyecto de “Coca, una chiquilla muy loca” estaba pensado como un “Pepe Antártico femenino” y terminó publicándose en el diario El Clarín, con el nombre de Lolita. 

