
Del quechua chincana, que quiere decir escondrijo, aunque algunos lo adjudican a la acepción “chingar”, vocablo que significaba beber con frecuencia vinos o licores. La chingana fue el principal espacio de desarrollo de la cueca en el valle central de Chile y uno de los más importantes lugares de sociabilidad durante el siglo XIX y parte del siglo XX. También conocidas como ramadas o fondas, proliferaron en aldeas, ciudades, campamentos mineros y distintos sitios de faenas. Definidas como tabernas donde se bebía y bailaba, tenían una precaria estructura donde algunos puntales de madera sostenían ramajes y tejidos colgantes de hierba o telas, en cuya cúspide flameaba la bandera chilena. El piso era de tierra y sobre él los parroquianos de ambos sexos bailaban y bebían en algunas frágiles mesas. En su interior se presentaban frecuentemente cantoras, que acompañadas con guitarra o vigüela entonaban armonías que eran bailadas por el público, como: cuecas, samba, el cuando, las oletas, el pericón, la zapatera o el llanto. No era raro encontrarse con algunas donde había que pagar entrada. [más…]